Hace aproximadamente un año, el Centro de Kabbalah (a través de sus iniciativas conocidas como: Causas Benéficas del
centro de Kabbalah KCCC) concedió más de $500.000 para Hábitat para la Humanidad Sri Lanka con el fin de contribuir en la construcción de 100 viviendas familiares en Aldea Sannar, así como proveer apoyo a una variedad de servicios básicos y necesarios en la comunidad. En el año 2004, luego de lidiar con casi tres décadas de guerra civil, Sri Lanka fue fuertemente golpeada por el tsunami del Océano Índico; muchas comunidades experimentaron altos niveles de desplazamiento de personas y quedaron en la ruina. Una cantidad sustancial de trabajo ha sido realizado desde que KCCC se involucró por primera vez en ayudar a las familias de Aldea Sannar en la reconstrucción de su aldea, y KCCC ha provisto recientemente ayuda voluntaria a una segunda localidad, Aldea Samurdigama. Los voluntarios del Centro de Kabbalah viajaron a Sri Lanka a finales de octubre para ayudar a construir 6 hogares, trabajando lado a lado con las familias que recibirán dichos hogares.

Siete voluntarios del Centro de Kabbalah, junto a la coordinadora de KCCC Rachel Strickland, llegaron a Sri Lanka el 21 de octubre para comenzar las dos semanas de compartir transformador. Aldea Samurdigama es una comunidad extremadamente pobre que se vio fuertemente perjudicada por el tsunami. Jesse Osher, uno de los voluntarios relata: “Mi primera impresión a mi llegada era que se trataba de una aldea muy pobre, pero también podías notar que los miembros tenían cosas como barbería, tienda de alimentos, pero en un grado mucho menor a lo que conseguimos en el mundo occidental. Y el paisaje era deslumbrante”. Rina Sondhi, otra voluntaria, se hace eco de ese sentimiento: “La aldea en la que trabajamos tenía incontables palmeras de coco, mucha vegetación refugios construidos con lodo en los cuales los niños caminaban descalzos y a medio vestir”.

Con la meta de ayudar a construir 6 hogares, los voluntarios del Centro de Kabbalah comenzaron a trabajar de inmediato. Haciendo equipo con el personal de Hábitat para la Humanidad y los residentes de la aldea, se construyeron las habitaciones, las cocinas y las letrinas en cada hogar. Víctor Sadiarin, un voluntario de Nueva York dice: “La labor involucrada en esta construcción particular no tiene precedentes con otra cosa que haya hecho en mi vida. Tamizar arena, mezclar concreto, trabajar con bloques de cemento, alizar las paredes y colocar los pisos eran tareas diarias, todo al calor de los días húmedos”. Rina concuerda y dice: “trabajar con los miembros de la aldea en un calor insoportable era intenso, sin embargo, la alegría de formar parte de un equipo superó cualquier complicación con el calor, el trabajo intenso o cualquier cansancio físico. Las caras sonrientes que nos daban la bienvenida cada día y los niños que nos observaban desde la escuela fueron los obsequios más hermosos ya que nos recordaban a cada uno de nosotros estar en el presente… con ellos”.

A pesar de la barrera del lenguaje, se realizaron muchas conexiones entre los voluntarios del Centro de Kabbalah y la comunidad local. Víctor menciona: “compartir con los locales era como disfrutar del té con viejos amigos, muy cómodo. El entusiasmo por algo mejor, su gracia y por supuesto sus sonrisas, fueron muy cautivadores para mí y me hicieron sentir bien”. El espíritu positivo de las personas de Aldea Samurdigama era evidente para los voluntarios, como cuando la mayoría de la comunidad aprendió un poco del inglés para poder cantar el “cumpleaños feliz” a Karen Berg, la directora espiritual del Centro de Kabbalah. Rina dice: “hubo muchos momentos hermosos durante esta experiencia. El momento de emoción en el que todas las mujeres mayores de la comunidad comenzaron a bailar en una de las casas, la alegría de un anciano que había esperado 11 años para tener una habitación y, en espacio de 8 días, pudimos construir dos habitaciones”.

Jesse recuerda una experiencia particularmente memorable con un hombre llamado Deeson: “Cada día, Deeson siempre tenía una sonrisa en su cara, estaba siempre muy feliz. Una noche luego de la jornada de trabajo nos enteramos que tenía una condición cardiaca que requería intervención quirúrgica inmediata. Él no podía pagar la operación así que estaba en la lista de espera por ayuda del gobierno, una espera que podía durar meses o incluso años, y no había garantía de la ayuda. Hablamos acerca de una forma para ayudar a Deesom y cuando nos enteramos que la cirugía costaba unos cuantos miles de dólares, un grupo de nosotros creó una recaudación de donativos en línea. Nos comunicamos con amigos y familiares a través de Facebook y Twitter, y en el plazo de 24 horas ¡logramos reunir $3.000! Deeson  tendrá su cirugía de corazón tan pronto como sea posible, Dios mediante la semana del 15 de diciembre”.

Una de las principales enseñanzas que un estudiante aprende durante el estudio de la Kabbalah es que cuando uno se
compromete activamente en el compartir transformador, la Luz se revela trayendo bendiciones y positividad incluso a las situaciones aparentemente más negativas. Desde quien recibe la ayuda hasta quien la da, todos se benefician. Este principio se hizo evidente, como pueden atestiguar los voluntarios del Centro de Kabbalah: “Aprendí mucho acerca del compartir. Los locales se convirtieron en los dadores al final, ya que compartieron el obsequio de sus sonrisas y su apreciación”, dice Rina, mientras que Víctor agrega: “El nivel de apreciación de parte de ellos y mía va más allá de las palabras. Corre, no camines, para aprovechar la oportunidad de hacer más, de dar más, de ser más”. Jesse concuerda diciendo: “Recomiendo fuertemente una salida de voluntariado como esta. Ayudar a otros mientras se está en un ambiente espiritual fue completamente transformador, mi nivel de apreciación por mi vida ha crecido diez veces más”. 

Unos propietarios de un hogar en Aldea Samurdigama, cuyo hijo tiene una computadora en la escuela, escribieron y tradujeron un correo electrónico para KCCC expresando su gratitud:

“Ustedes (el Centro de Kabbalah) nos ayudaron mucho durante esos días. No se dejaban amedrentar por las condiciones desfavorables. Trabajaron como un equipo. Fueron lo suficientemente humildes para trabajar en todas nuestras casas con nosotros. Pero estábamos impresionados al ver las buenas cualidades de su equipo, porque generalmente creemos que los países extranjeros son países ricos con personas ricas. Pero vimos que son ricos con buenas cualidades. Así que esperamos que no nos olviden.

Atentamente,

Niranja y Thisantha”.


Si te gustaría participar en el trabajo de KCCC en Sri Lanka, por favor considera realizar una donación a través de https://kabbalah.com/donat  o contacta a Rachel Stricland a través de su correo electrónico: Rachel.strickland@kabbalah.com