La Biblia dice: “Digna de alabanza es la nación que conoce el sonido”, y nosotros sabemos que el sonido del Shofar no fue designado para Rosh Hashaná únicamente. Por ejemplo: cuando los israelitas entraron a la tierra de Israel y quisieron tomar la ciudad de Jericó, hicieron sonar el Shofar y los muros de la ciudad se derrumbaron. Existe también el toque del Shofar que marca el fin de Yom Kipur

El Zóhar establece que el toque del Shofar no tiene que ver con el sonido simplemente, también está relacionado con la conciencia. Rav Shimón bar Yojái dice que la persona que toque el Shofar, al igual que aquellos que escuchen el sonido, deben inyectar una conciencia específica ya que el sonido por sí solo se asemeja al proceso de discar el número telefónico de una persona con la que deseas hablar pero cuando ésta atiende, no dices ni una palabra; el mensaje no se transmite. El hecho de que alguien haya contestado el teléfono no indica que has alcanzado el propósito específico, porque si no hablas entonces el individuo al que llamaste no conoce tu requerimiento ni sabe de qué se trata tu acción, a pesar del hecho de que lograste contactarlo.

Por ello, Rav Shimón dice que uno tiene que reconocer y estar consciente de qué se trata el sonido del Shofar y cuál es su propósito. Si no estamos conscientes del tipo de energía que se está manifestando en ese momento dado, el sonido por sí sólo no logra su propósito, aunque sea el sonido correcto en el momento correcto. Es como un misil sin la ojiva de detonación. La conexión está en el saber, esto es lo que activa la energía. 

En Rosh Hashaná no estamos simplemente tocando el Shofar, lo hacemos con el entendimiento de que existe un único objetivo: eliminar la energía-inteligencia negativa que viene a merodear una vez al año. En cualquier otro día del año tenemos tanto la energía positiva como la energía negativa, y podemos recitar el Aná Bejóaj y conectar con el aspecto positivo de ese día. El Zóhar dice que existen únicamente dos días del año (Rosh Hashaná) en los que no existe energía positiva y ningún otro sistema de apoyo más que el Shofar. No podemos simplemente meditar y decir: “Intentaremos conectarnos con la energía positiva de hoy”. Por lo tanto, el objetivo de hacer sonar el Shofar en Rosh Hashaná no tiene otro propósito más que destruir la negatividad —ese marco llamado din (juicio)—,pero debemos saber qué es la negatividad.

La negatividad es fragmentación, infortunio, sufrimiento, enfermedad.  En la medida en que destruyamos por completo al enemigo o din, es decir: la fragmentación, en esa medida nuestro próximo año representará la fortuna, la certeza, la benevolencia y todas las cosas buenas que buscamos en la vida. Por lo tanto, todo el aspecto del toque del Shofar fue establecido para la aniquilación del din.

Pero si simplemente escuchamos un maravilloso toque del Shofar y nada sucede, es porque no tiene energía, lo cual es algo muy delicado. Rav Shimón dice que la persona que toca el Shofar tiene que estar completa (shalem) para que cuando inyecte esta energía en el sistema, esta salga dirigida hacia el objetivo indicado. No obstante, no es necesario que todos entiendan el sistema, sólo la persona que toca el Shofar. ¿Acaso todos nosotros sabemos cómo funciona el sistema telefónico? No, lo único que necesitamos saber es cómo discar los números. No se requiere nada más allá de saber cómo marcar los números.

El Zóhar dice que Rosh Hashaná es la fuente. Si podemos transformar este día, entonces esto generará una transformación para todo el año. Pero si no conocemos cuál es el propósito, no hemos realizado la conexión con la energía interna de ese instrumento llamado Shofar.