“Nadie puede ser totalmente conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama. Mediante el amor se es capaz de ver los trazos y rasgos esenciales en la persona amada; y lo que es más, ver también su potencial: lo que todavía no se ha revelado, pero que ha de mostrarse. Asimismo, mediante su amor, la persona que ama posibilita al amado a que manifieste su potencial”. -Viktor Frankl

¿Te imaginas cómo tratarías a alguien cercano si supieras que esa persona no estará aquí en su forma humana el día de mañana? Lo más probable es que te conectes con esa persona en un nivel que va más allá de lo físico; más allá de la belleza, la riqueza, la aprobación o cualquiera de las otras cosas que tienden a distraernos de la verdad de nuestro ser. Podrías perdonarlos por sus defectos percibidos, encontrar el poder sanador del perdón y el amor, y verlos con la Luz más elevada. Lo más probable es que puedas aceptarlos por completo como son sabiendo que, sin lugar a duda, fue el Creador quien los creó de ese modo, con todas sus características positivas y negativas observadas.

Ahora bien, ¿te imaginas si todos viéramos y tratáramos a los demás (y a nosotros mismos) de este modo todo el tiempo? ¿Con un profundo y sumo respeto y reverencia por la Chispa Divina que reside en el interior?

Hay innumerables historias de gente que ascendió a la grandeza sólo porque había otra persona (un maestro, padre o mentor) que creía en la bondad de su interior. En mi propia vida, cuando era niña cambiaba tan a menudo de escuela que nunca lograba estabilizarme para aprender a leer y escribir correctamente. No fue sino hasta que un maestro vio algo en mí y creó el espacio en su conciencia para que yo tuviera éxito que pude progresar académicamente. El cuidado y la intuición de un individuo cambió mi vida. ¡Sólo piensa en cómo sería el mundo si todos ofreciéramos eso a los demás! Uno por uno, fortaleceríamos nuestra Luz interior, en los demás y en el mundo, de ese modo aramos la tierra en la que pueden sembrarse las semillas de bondad y paz para que florezcan en beneficio de todos.

Desde la noche de este viernes hasta el sábado, tenemos la ventana cósmica de Yom Kipur que nos presenta la enormemente poderosa oportunidad para conectarnos con ese amor transformador y unidad. Al evitar ciertas actividades del cuerpo en este día, por un momento somos como los ángeles que no comen, beben, tienen relaciones sexuales ni participan en ninguna otra actividad relacionada sólo con el cuerpo físico. En los Centros de Kabbalah del mundo, los hombres se visten de blanco por la misma razón, atraer la bondad pura de nuestra Esencia Divina trascendente.

El sabio Rav Yishmael escribió que hay tres tipos de amor: el amor propio, el amor por el Creador y el amor por alguien más. Esta semana, con el poder de Yom Kipur, tenemos un portal de acceso a los tres, lo cual aumenta nuestra capacidad de amar.

En Yom Kipur somos despojados de la ilusión y emerge la verdad de lo que realmente perdura. Probémosla, aprovechémosla y permitámosle transformarnos en individuos más generosos y bondadosos en el año entrante.