¿Has tenido momentos en los que sientes que estás destinado al fracaso? ¿Sientes que siempre terminas con el mismo tipo de relaciones o con el mismo tipo de panorama financiero? ¿O quizá estás siempre tratando de perder los mismos 7 kilos? Si es así, no estás solo. Estas situaciones pueden ser frustrantes y pueden hacerte sentir sin ganas de esforzarte en absoluto.

Nosotros, como seres humanos que somos, solemos enredarnos en intentar controlar los elementos externos de nuestra vida. Vemos a la gente, los lugares o las situaciones como la fuente de nuestros problemas. Sin embargo, los kabbalistas tienen una perspectiva totalmente diferente: las áreas que nos causan más problemas y frustraciones son en las que está el máximo potencial para la transformación espiritual. Con este conocimiento, podemos comenzar a ver que nuestros más grandes desafíos son nuestras mayores bendiciones.

El Baal Shem Tov escribió: “La creación puede compararse con un rompecabezas que fue desarmado. Nuestro propósito es armar de nuevo ese rompecabezas para que nosotros también seamos considerados como cocreadores del mundo. Cada vez que realizamos una transformación espiritual de nuestra naturaleza —elegir al bien sobre el mal, compartir en vez de recibir—, unimos una pieza del rompecabezas”.

Estamos aquí para transformar nuestro Deseo de Recibir para Sí Mismo en Deseo de Recibir para Compartir. Esa es la única verdadera batalla espiritual de nuestra vida diaria, y de ella se habla en la porción de esta semana, Qui Tetsé.

Las palabras Qui Tetsé se traducen como: “Cuando salgas (a la guerra)”. En todo momento hay dos flujos de conciencia dentro de nosotros. Uno es el que piensa sólo en nosotros mismos, está atascado en nuestra desgracia y preocupación, busca la gratificación instantánea, duda y le teme a lo que viene o a lo que fue. Puede ser la voz que dice: “Me rindo con todo esto de la espiritualidad. Son puras tonterías. Igual nada de eso ha servido”.

Luego hay otro flujo, que está en Unidad con el río de todos los organismos vivientes. Este flujo piensa en cómo podríamos beneficiar a los demás, cómo podríamos cumplir con nuestro propósito, cómo podríamos estar presentes y ser conscientes en este momento y en cómo podríamos obtener fuerza interior. Este flujo está seguro de que, sin importar nada, la Luz siempre está con nosotros incluso, y especialmente, cuando no la vemos.

Una vez que nos volvamos conscientes de cómo estos dos flujos de conciencia se presentan en todo momento, estaremos preparados para elegir con cuál nos involucraremos. ¿Nos dejaremos derrotar y nos rendiremos ante las dudas? ¿O mantendremos la certeza de que donde estamos es exactamente donde debemos estar y somos totalmente capaces de superar lo que se nos presenta?

Esta semana hay una abertura cósmica a través de la cual podemos recibir un impulso de energía para luchar esta batalla. Ya que gracias a esta superación interna revelamos Luz para todo el mundo. Cada vez que salimos de nuestra zona de confort para estar a disposición de alguien, cada vez que decidimos ver lo bueno en una persona en lugar de juzgarla, cada vez que nos resistimos a nuestras dudas sobre la Fuerza de Luz del Creador, encendemos otra vela en la oscuridad. Ponemos otra semilla en la balanza cósmica.

El "David" de Miguel Ángel, esculpido entre 1501 y 1504, es una obra maestra de la escultura renacentista. Es una de las obras de arte más famosas de este planeta. Me parece interesante que la estatua muestre al rey bíblico David en el momento en el que decide enfrentarse a Goliat. Qué apropiado es.

Todos tenemos “Goliats” por enfrentar en nuestra vida. Mientras tengamos aire en nuestros pulmones, tendremos desafíos por superar. Que esta semana recibamos la energía que todos necesitamos para estar dispuestos a equilibrarnos internamente y generar la Luz que nos ayude a superar el proceso.