La luz de una vela tiene el poder de eliminar toda la oscuridad de una habitación. Esa es la naturaleza de la luz. No necesita dominar a la oscuridad, solo llena el vacío de esta. La oscuridad no es una fuerza, sino simplemente una ausencia de luz. Del mismo modo, el odio es simplemente una ausencia de amor. Hemos visto en toda la humanidad que aborrecer el odio no funciona, al igual que estar furioso no iluminará una habitación oscura. Cuando nos tropezamos en la oscuridad, solo el poder de la Luz puede iluminar nuestro camino. Cuando nos encontramos con odio de los demás, nuestro único recurso es inyectar amor. El amor es la única arma que derrotará al enemigo que representa el odio y la intolerancia. Nuestra responsabilidad espiritual es encender nuestra propia vela de amor interior, a fin de que juntos, hombro a hombro, podamos resistir y eliminar la oscuridad del odio que aún queda en el mundo. Esta semana, en plena luna llena de Sagitario, nos preparamos para la batalla espiritual definitiva, una batalla que comienza con nosotros. Recibimos la sagrada tarea de encender la chispa del Creador que llevamos por dentro. Se nos pide que abramos nuestro corazón, compartamos nuestra Luz y, de una vez por todas, eliminemos la oscuridad. Esta semana, transformamos el odio y el miedo en amor.

Nuestra luz orientadora en esta tarea espiritual de la semana es la porción Vayishlaj de la Biblia. Vayishlaj significa “envió”. Aquí leemos sobre el enfrentamiento de los dos hermanos, Yaakov y Esav. En una porción anterior aprendimos que Yaakov tenía una conciencia completamente positiva y Esav tenía una totalmente negativa. Esav estuvo buscando a su hermano para asesinarlo. Yaakov sabía que había llegado el momento de enfrentar a su hermano. Yaakov, como el ser espiritual que era, entendió que todas las batallas externas se originan en el interior y que primero necesitaba evaluarse. Yaakov meditó y se conectó con el Creador a través de la oración, pedía la fuerza y la sabiduría para eliminar su propio odio interior y el poder para activar su propia Luz interior. Luego la Biblia nos dice: “y un hombre luchó con él hasta rayar el alba”. Esa noche apareció un ángel negativo, un ángel que representaba la fuerza negativa detrás de la conciencia de Esav. Yaakov es el canal de la humanidad para nuestro trabajo espiritual: la eliminación de nuestra propia negatividad y la apertura de nuestro corazón a los demás. Yaakov luchó primero en el nivel de la conciencia, la negatividad que alimenta el odio y la ausencia de Luz en el mundo. A través de su conciencia pura de amor, Yaakov pudo vencer la negatividad interna. Debido a esto, cuando Esav encontró a Yaakov la mañana siguiente, en lugar de asesinarlo como lo tenía previsto, la Luz que emanaba de Yaakov eliminó la oscuridad de Esav. Tal y como dice la Biblia: “Esav corrió a su encuentro y lo abrazó […] lo besó, y ambos lloraron”. Del mismo modo en el que es eliminada la oscuridad en una habitación, la Luz de Yaakov eliminó la negatividad de Esav. Un milagro que no requería nada más que un corazón abierto, algo que Yaakov encarnaba. A partir de ese momento, la oscuridad y la negatividad de Esav desaparecieron. Yaakov, a través del poder del amor, “envió lejos” a la oscuridad, al igual que lo hace la luz de una vela.

El enfrentamiento entre Yaakov y Esav no solo es un relato histórico, sino también un recordatorio de lo que enfrentamos actualmente en nuestro mundo. Todo el mundo libra una batalla contra el odio hasta este mismísimo día. No se trata de contra quién la libramos, sino contra qué lo hacemos. Yaakov nos muestra la importancia de responsabilizarnos y de aceptar nuestro trabajo espiritual para identificar nuestra propia negatividad. Tal negatividad evita que nuestra Luz brille y solo incrementa la oscuridad en el mundo. Si queremos tener éxito en la eliminación de la oscuridad y el odio de este mundo, solo podemos hacerlo si luchamos contra la oscuridad y el odio que tenemos por dentro, y al abrir nuestro corazón a personas distintas a nosotros. Cuando trabajamos por cultivar el amor y la Luz en nuestro interior, emanamos esta energía de manera natural a todo el mundo. Con la ayuda de Yaakov, quien es el canal del equilibrio y la restricción, podemos merecer la capacidad de transformar cualquier negatividad en positividad, lo que nos permitirá transformar cada gota de oscuridad en Luz y el odio en amor. Solo la Luz puede eliminar la oscuridad. Solo el amor puede detener el odio.

Esta semana en nuestra meditación, cada uno de nosotros aprende a encender su propia Luz. Cierra los ojos y visualízate en una noche fresca y despejada en el campo. Estás sentado en un terreno abierto. La noche es oscura y silenciosa. Ahora imagina que enciendes una pequeña vela a tu lado. De repente sientes una cálida luz en tu rostro y tu cuerpo que te envuelve. Un área que primero era oscura y fría ahora se ilumina con la calidez de una hermosa luz. Estás rodeado de amor y protección. Ahora respira profundamente. Comprométete con el camino del amor y la eliminación de cualquier intolerancia dentro de ti. Permite que los demás vivan su verdad, tengan su propio credo y recorran su propio camino. Cada uno de nosotros es hijo del Creador. Juzgar a alguien es juzgar al Creador. Al expulsar la negatividad de tu corazón, la Luz se enciende desde el interior. Al igual que una vela, irradias Luz que se suma a la Luz que el mundo tanto necesita. En la medida que cada uno de nosotros complete el trabajo espiritual de abrir su corazón y aprender a amar a los demás un poco más, todos podremos llegar a merecer un mundo de paz y seguridad. Podemos dar de nosotros a personas de todos los credos y orígenes. Del mismo modo que la luz de una vela, enviamos nuestro amor a todos sin discriminar. Aprendemos que el poder para eliminar la oscuridad en este mundo está en nuestras manos, ya que solo el amor puede hacerlo.