“Y llegó el día en que el riesgo que corría por quedarse firme dentro del capullo era más doloroso que el riesgo que corría por florecer”. Esta es una de mis citas favoritas, un hermoso y algo inquietante mensaje de la escritora Anaïs Nin.

Cada uno de nosotros tenemos un camino por recorrer, nadie puede recorrerlo por nosotros. Al igual que una semilla en la tierra oscura y fría, nosotros también debemos buscar salir de nuestro fango hacia la hermosa calidez y Luz de nuestro destino y propósito. Si alguna vez has hablado con alguien que ha logrado mucho en su vida, seguramente has escuchado historias de errores, fracasos, dudas y complicaciones. El camino de la vida está lleno de bloqueos que debemos superar y conquistar. Siempre digo que el carbón se convierte en un hermoso diamante sólo con el tiempo y la presión. Esta semana, atravesamos el fango con la garantía de que la Luz estará allí con nosotros y nos ayudará a alcanzar la libertad y la vida de nuestros sueños.

La porción de esta semana es Vaerá. En ella leemos sobre las famosas plagas. Leemos sobre el viaje que hacen los israelitas para salir de su propio fango. Para quienes no estén familiarizados con la historia, el Creador envió diez plagas al faraón para obligarlo a liberar a los israelitas de la esclavitud. En esta semana, leemos sobre siete de las diez. Estas plagas fueron flujos inmensos de energía para quitarle al faraón el control sobre los israelitas. Aprendemos que lo que realmente estaba ocurriendo es que los israelitas estaban siendo liberados de sus propios miedos, inseguridades, baja autoestima y limitaciones; todas las cosas que les impedían alcanzar el siguiente nivel de su viaje espiritual. El Creador envió la energía de las plagas para erradicar viejos pensamientos y comportamientos que ya no les servían. Cada año, durante esta semana, también recibimos este invaluable regalo de ayuda del Creador para abrirnos camino en la oscuridad con el fin de llegar a la Luz que nos espera. Ya que cuando estamos desanimados y desolados solamente el Creador puede salvarnos. A veces puede que nos encontremos tan profundo en el barranco de la vida que todo lo que podemos hacer es mirar arriba y pedirle ayuda al Creador con el corazón humilde y confiado.

Hay una parábola que me gustaría compartir con ustedes esta semana, esta habla sobre un hombre a quien el Creador pidió que empujara una roca. Ese debía ser el trabajo de su vida. El Creador le mostró una gran piedra mientras le explicaba que debía empujarla con toda su fuerza. El hombre lo hizo, por muchos días se esforzó desde el amanecer hasta el atardecer; empujaba con toda su fuerza. Sin embargo, por más que lo intentara, la piedra no se movía. 

Todas las noches terminaba adolorido, deteriorado y sentía que invertía sus días en vano. El hombre comenzó a pensar: “¿Para qué intentar? ¡Nunca la moveré!”. Esos pensamientos lo desmotivaron y comenzó a reducir sus esfuerzos. Oró a Dios diciendo: “He trabajado mucho para dar toda mi fuerza para hacer lo que me pediste. Pero, luego de todo este tiempo, no he movido la piedra ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿En qué estoy fallando?”. El Creador respondió: “Sólo te pedí que empujaras la piedra. Nunca te pedí, ni esperaba, que la movieras. Tu tarea era sólo empujar. Sería Yo quien la movería”.

En la vida tenemos muchos momentos hermosos y maravillosos, pero también podemos pasar por momentos difíciles que sólo nos sirven para permitirnos alcanzar los días más satisfactorios y alegres. Podríamos enfrentar inseguridades, miedos y cientos de “no”. Podríamos enfrentar gran negatividad en el camino hacia nuestros sueños. Pero podemos y lograremos alcanzar nuestras metas si continuamos teniendo certeza en nosotros mismos, en el proceso en sí y en el Creador. Todos hemos llegado a este mundo con una misión única y especial, pero no tenemos que cumplirla solos. El Creador está con nosotros, nos ayuda y guía a lo largo del camino.

Esta semana puede que sientas que el universo te motiva a crecer y convertirte más en quien viniste a ser en esta Tierra. La originalidad, esplendor y éxtasis de tu verdadero ser se prepara para nacer. Permítete estar dispuesto a ser libre, a sentir la calidez del sol en tu cara y el viento en tu cabello.

Esta semana también recibimos el don de ver lo que nos inhibe. Identifica esos aspectos con amor, afabilidad y, lo más importante, valentía. Escríbelos en un pedazo de papel. ¿Le temes al fracaso? Quizá dudas de tus habilidades o te falta deseo. Escríbelo todo y luego quémalo. 

Siente la mano del Creador en tu vida, siente cómo elimina, poco a poco, todo lo que se interpone en tu camino hacia la vida que estás destinado a tener. Mantente erguido y da la cara a la belleza del futuro y el nuevo amanecer en la distancia. Y, tal y como la flor en su capullo, recuerda que el día, tu día, ha llegado finalmente.

Ya que se ha vuelo muy doloroso permanecer igual.

Ha llegado el momento de florecer y, esta vez, nada se interpondrá en tu camino.

Con todo mi amor,

Karen