He escuchado a menudo que primero el Creador nos envía una piedrita. Si no escuchamos el mensaje, el Creador nos envía una piedra. Luego una roca. Después un ladrillo. Si seguimos sin recibir el mensaje, el Creador envía un peñasco. El Creador siempre nos aborda primero por un camino de misericordia y amor antes de crear desafíos para nosotros. Somos amados, y debido a eso recibimos el llamado “libre albedrío”. No puede haber manipulación ni coerción en presencia del amor. Ya que el amor es libertad. El Creador no puede transformarnos de ninguna manera. Nosotros debemos recorrer nuestro camino en la vida. Seremos guiados en el camino, pero recorrer nuestro propio camino debe ser nuestra decisión. Nuestro mundo está construido sobre una misericordia tan maravillosa que es posible que se cometan los peores crímenes y el perpetrador tarde años o vidas en recibir el castigo. Nos dan algo llamado “tiempo”. Tiempo es el espacio entre la causa y el efecto. El tiempo es misericordia y nos permite cambiar nuestro comportamiento y reparar cualquier daño que hayamos causado. El sistema de la vida es justo, compasivo y está compuesto por amor. Si vemos que la vida nos arroja peñascos, solo debemos detenernos por un momento y observar nuestras decisiones en la vida. ¿Estamos recorriendo el camino del amor y la generosidad? Le hemos pedido al Creador que nos ayudara a convertirnos en seres de Luz. Le hemos pedido Su ayuda para despertar Su esencia en nuestro interior. Esta semana miramos al espejo, y nos vemos a nosotros mismos y hacia dónde estamos yendo. Estamos dispuestos a escuchar los mensajes y obtener la valentía para escuchar lo que nos dicen. Esta semana, en el camino de la vida, recalibramos nuestro corazón y revisamos nuestro camino. Si nos hemos desviado del camino, esta es la semana para retomarlo y avanzar hacia la Luz.

Nuestra guía de esta semana es la porción de la Torá llamada Vaerá. Continúa la búsqueda de nuestro héroe Moshé por liberar a los israelitas de la esclavitud de Egipto. El Creador se presenta ante Moshé y le dice que escuchó las súplicas de los israelitas por libertad y una vida mejor. Le informó a Moshé que liberaría a los israelitas del cautiverio y les permitiría tener una vida de paz y prosperidad, como debía ser. El Creador le ordenó a Moshé y a su hermano Aharón que enfrentaran al Faraón, el rey de Egipto, y le pidieran que los liberara. Si no lo hacía, el Creador continuaría enviando mensajes cada vez más fuertes y persuasivos al Faraón. El Faraón reprendió a Moshé y a Aharón, y les negó su pedido. Así fue como comenzaron las famosas “Diez Plagas de Egipto”. El Faraón primero recibió un mensaje simple a través de Moshé y Aharón, pero él no estaba dispuesto a escuchar de verdad. Después de negarse a liberar a los israelitas, el Creador convirtió el río Nilo en sangre y envió la plaga de ranas para que cubrieran la tierra. Aún así, el Faraón no vio estas señales como una razón para cambiar y se negó a liberar a los israelitas. El Creador luego envió los piojos y animales perjudiciales a que crearan caos en todo Egipto, pero eso tampoco convenció al Faraón de los deseos del Creador. Siguieron llegando plagas a Egipto. El Creador envió al Faraón horribles plagas y enfermedades, pero, sorprendentemente, el Faraón no cambiaba de parecer. Al final, después de la séptima plaga, la peor hasta el momento, un fuerte granizo que provocó una destrucción total, el Faraón finalmente decidió liberar a los israelitas de la esclavitud. Pero cuando el granizo y las otras plagas pararon, el Faraón cambió de opinión y se retractó.

¿Cuán a menudo en nuestra vida nos aferramos a viejos comportamientos y rehusamos cambiar? Incluso cuando el Creador envía mensajes claros, seguimos sin estar dispuestos a desprendernos de lo que sea que estemos recibiendo en el momento. A menudo nuestra indisposición a cambiar y dejar atrás un viejo patrón de comportamiento nos llevará a aguas cada vez más difíciles de navegar, eso hará que el Creador nos envíe mensajes cada vez más fuertes. ¿Qué hace falta para que escuchemos? En nuestra vida solemos hacer lo que más se nos acomoda. Es más grande nuestro gusto por la comida poco saludable que nuestro deseo de estar sanos. Soportamos abusos de nuestra pareja porque preferimos estar con alguien en lugar de solos. El Faraón estaba pasando por grandes dificultades, pero amaba tener esclavos y lo que ellos le daban. El Creador sabe que tenemos que tomar decisiones para crecer y cambiar, pero afortunadamente Él está a nuestro lado para ayudarnos. Nos llegarán mensajes para retomar nuestro camino, solo tenemos que estar dispuestos a verlos y escucharlos. A menudo tenemos miedo de escuchar el mensaje y por eso fingimos que no hay ninguno. Se necesita mucha valentía para cambiar. Las personas que tienen éxito en este mundo son las que están dispuestas a escuchar los mensajes y permitir que su corazón las guíe. En efecto, da miedo mirar al espejo y ver nuestro reflejo, pero esta semana debemos estar dispuestos a hacerlo. Ábrete a echarte un vistazo y ver lo que la vida está intentando decirte. El cambio nunca es fácil, pero es inevitable. Solo podemos decidir cómo y cuándo cambiamos.

Esta semana en nuestras meditaciones, estamos bajo la Luz y comenzamos a vernos. Respiramos profundamente y nos preparamos para lo que podríamos ver. Mírate. ¿Cuáles son las señales que te está enviando tu vida? ¿Qué desafíos estás enfrentando? No tenemos que cambiar de la noche a la mañana; el Creador solo quiere que demos un simple paso en la dirección correcta. Cada día, si puedes, aléjate de un corazón que solo se preocupa por lo que puede tomar de los demás y dirígete a uno que quiera dar. A menudo, nuestros desafíos más grandes se originan en nuestra renuencia a soltar. Al vernos valientemente a nosotros mismos, estamos dispuestos a ver los mensajes y saber que vienen del Creador para ayudarnos a ir por un camino de plenitud y alegría. El Creador es nuestro compañero en este viaje y todo lo que recibimos proviene del amor. Esta semana, estamos dispuestos a escuchar los mensajes y a comenzar a dar pequeños pasos para escucharlos. Siendo sinceros, todos sabemos de corazón en qué aspecto nos hemos desviado. Tu corazón te susurra cuál es el camino solo si estás dispuesto a escucharlo.