Mientras recorremos el camino de la vida nos ofrecen muchos caminos para elegir. Puede que nos encontremos una encrucijada en la que debamos elegir en cuál dirección continuar. O quizá sólo veamos un camino, un camino horizontal como una línea de tiempo que podemos recorrer para avanzar. Sin embargo, a veces, el camino que tienes por delante es vertical. Este es el camino de la espiritualidad en el que los progresos suelen ocurrir en áreas invisibles a simple vista.

¿Qué significa verdaderamente haber progresado en la vida? ¿Qué es evolución real? Gary Zukav escribe en El asiento del alma: “Nuestro más profundo entendimiento nos dice que un ser auténticamente evolucionado es aquel que valora a los otros más de lo que se valora a sí mismo, y que valora el amor más de lo que valora el mundo físico y todo lo que en él se encuentra”. En la vida llegamos a aprender que no importa el tamaño de nuestra casa ni nuestra cuenta bancaria, sino el tamaño de nuestro corazón. Es el camino del amor el que nos lleva a evolucionar en seres santos. En los momentos que elegimos el amor, comenzamos a ascender en el camino vertical y a dar pasos hacia niveles superiores.

De este modo podemos comenzar a entender que la manera en la que tratamos a los demás es lo que determina nuestra evolución. El Santo Creador es una fuerza de amor, una fuerza amorosa y generosa de la cual fuimos creados. Esta fuerza es nuestra esencia. Al igual que un tesoro enterrado, cuando elegimos recorrer el camino del amor descubrimos nuestra virtud oculta. Cuando decidimos ser más como nuestro Creador, revelamos nuestra santidad. Una santidad que es nuestro derecho de nacimiento y que purifica, sana y elimina cada esquina oscura en nuestra vida. Esta semana el universo nos invita a recorrer el camino de la virtud y avivar esa chispa de divinidad que está en nuestro interior hasta convertirla en una gran llama. Esta semana tenemos la oportunidad para subir la escalera de la espiritualidad.

Nuestra porción de la semana, nuevamente, son dos. Esta semana, leemos Ajaréi Mot y Kedoshim. Nos son dadas por el Creador para trabajar juntos y ofrecernos una doble dosis de energía que tanto necesitamos. Ajaréi Mot se traduce como después de la muerte. Kedoshim se traduce como santos. Juntas, las porciones dicen: después de la muerte, santos serán. Los kabbalistas revelan que la muerte de la que hablamos no es física, sino la muerte del ego. El ego es como una jaula que rodea el corazón. Cuando nuestro corazón es liberado para que ame con libertad, descubrimos el camino sagrado que nos lleva al Creador. En efecto, esa santidad es nuestro regalo de la semana.

En estas dos porciones vemos que Aharón hace sacrificios en el Tabernáculo para purificar a los israelitas de su negatividad. Esta purificación es un medio para acercarlos al Creador. Además del sacrificio, el Creador le encargó a Moshé que informara a los israelitas sobre un conjunto de lineamientos, o leyes, sobre cómo comportarse y tratar a los demás con dignidad humana. El Creador informa a los israelitas: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Aquí aprendemos que amar al prójimo como a sí mismo es parte del camino para estar en unidad con el Creador. El cariño por los demás es lo que nos purifica en la energía y Luz del Creador. Ajaréi Mot se lee sólo dos veces al año. Una ahora, durante el mes de Tauro, conocido como el mes de la sanación, y otra vez en Yom Kipur, conocido como el día más sagrado de todo el año. Un día que nos eleva para unificarnos con el Creador y provocar purificación total. Esta semana, esta energía invalorable e inusual está disponible para todo aquel que desee aprovecharla.

En la vida podemos ciertamente sentirnos abrumados o perdidos, sin saber cuál será nuestro próximo paso. Podríamos sentirnos atascados en el mundo físico, como si siguiésemos falsas pistas una y otra vez. Incluso cuando alcanzamos nuestras metas, solemos darnos cuenta de que no nos dieron la felicidad que buscábamos. El camino de la santidad es el camino de nuestra plenitud más profunda. Nuestra razón de ser es fusionarnos con el Creador aquí en la Tierra. Viajamos por la vida, encontramos almas que necesitan nuestra atención y nuestro amor. Nos dan la oportunidad de derretir nuestro congelado corazón y de activar al Creador que llevamos por dentro. Una vez que abrimos nuestro corazón y comenzamos a amar, la oscuridad se desvanece, las impurezas desaparecen y comenzamos a revelar la santidad del Creador que tenemos en nuestro interior.

En tus meditaciones de esta semana, siéntate tranquilo junto a una ventana y cierra los ojos. Respira profundamente varias veces. Ahora comienza a sentir la calidez de los rayos del sol en tu rostro. Comienza a visualizarte flotando desde tu hogar hacia el cielo. Te posas sobre una nube. Ves una hermosa escalera que te lleva a lo alto. Mientras flotas en esta cálida nube, comienza a abrir tu corazón y recuerda a toda la gente que amas en tu vida. Ve sus rostros. Siente el amor. Toma ese amor y amplíalo. Siente cómo se expande y crece tu corazón. Envía amor a las personas con las que trabajas y a otros conocidos. Ahora toma ese amor y amplíalo aún más sobre toda la ciudad; ama a cada una de las personas que allí se encuentran. Luego expande más tu amor hacia todo el país y luego al mundo entero. Todo el mundo bañado en amor y Luz. Ahora es el momento de que encarnes el amor del Creador. Al sentir el amor irradiar desde tu ser y tu gran corazón, brillas más intensamente que nunca. Ahora comienza a ascender la escalera. Con cada paso, la Luz y el Amor del Creador te envuelven y eliminan toda la negatividad de tu ser. Esta Luz te sana. Esta Luz te purifica. Sientes que la Luz del Creador brilla en todo tu ser. Siente todo tu ser compuesto completamente por amor, amor por los demás, amor por el Creador y amor propio.

A través del amor mereceremos ser santos y estar en unidad con el Creador en esta vida.

Esta semana abrimos nuestro corazón y ascendemos para alcanzar nuestra santidad. Con esta evolución del alma llegarán los tesoros más auténticos jamás vistos.