La fe puede ser un misterio para muchos. Pero ¿qué es exactamente la fe? ¿Cuál es su fuente? ¿La fe es un tipo de esperanza? Al Rav no le gustaba la palabra esperanza. Él siempre nos motivaba a tener certeza en la Luz del Creador. No era suficiente creer o tener esperanza en el amor del Creador, más bien deberíamos reconocer en nuestro corazón, sin ninguna duda, que el Creador nos ama a todos y a cada uno de nosotros. Esto es lo que el Rav llamaba certeza. Ya que el infinito amor y presencia del Creador es como el amanecer. Sabemos, sin ninguna duda, que el sol saldrá diariamente. No importa cuán oscura sea la noche, tenemos certeza en que el sol saldrá nuevamente para ayudarnos y ofrecernos la luz y calidez que necesitamos. Esto es lo que poseen quienes tienen certeza; no es ceguera ni ingenuidad, sino un reconocimiento de la presencia del Creador en su vida y el mundo. El Creador no es simplemente un concepto, sino que es una fuente de poder en la que podemos confiar y de la cual podemos recibir en la vida.

Esta semana, el cosmos nos hace un llamado a conocer más esta fuente, conectarnos con la central energética infinita que nos da felicidad verdadera, plenitud y bendiciones auténticas. El Creador nos está pidiendo que abramos nuestro corazón y lo dejemos entrar.

Nuestra porción esta semana es Behar. Behar se refiere al Monte Sinaí, una de las montañas más pequeñas del mundo. En esa montaña el mundo recibió la gran bendición y herramienta conocida como la Torá. Los kabbalistas enseñan que el tamaño del Monte Sinaí señala que fue humilde y no tenía ego, por ende, mereció ser el lugar de la revelación de la Torá. La base de este concepto es bastante hermosa. Si nos consideramos grandes o en control de nuestra vida, ¿acaso no sacamos al Creador del proceso? ¿De verdad queremos que nuestras manos sean el único proveedor de sustento de nuestra vida? ¿No preferiríamos más bien tener al Creador como socio? En la última parte de la lectura de esta semana, el Creador nos recuerda: “¿Hay algo demasiado difícil para Mí?”. El Monte Sinaí nos enseña que en esos momentos en los que nos volvemos humildes es cuando hacemos un espacio para que el Creador y toda Su energía forme parte de nuestra vida. Este es el secreto de la certeza. Reconocer el poder del Creador y permitir que esa energía entre a nuestra vida.

En la porción de Behar, el Creador enseña a los israelitas que para que Su Luz entre en sus vidas ellos deben estar dispuestos a soltarse y crear un espacio. El Creador habla con Moshé, le dice que les imparta a los israelitas el poder de hacer menos y recibir más. El Creador nos pide también esta semana que nos hagamos a un lado y creemos una abertura para que Su Luz entre en nuestra vida y, en consecuencia, nos dé más de lo que podríamos crear por nuestra cuenta. A través de este proceso nos animamos a conocer al Creador y a permitir que esta hermosa y poderosa energía cambie para bien nuestra vida, la vida de quienes amamos y el mundo.

A menudo, podemos esforzarnos mucho en esta vida sólo para ver que nuestros planes fallan y nuestros sueños se nos escapan de las manos. Cuando pensamos que nosotros solos podemos lograr nuestras metas, a veces podemos, desafortunadamente, quedarnos cortos. No obstante, esta lucha de vida no es necesaria. Hay un sistema que, si estamos dispuestos a conectarnos con él, puede ayudarnos y alimentarnos. El Creador nos pide que sólo hagamos una abertura del tamaño del ojo de una aguja y, a cambio, Él la hará más grande para que puedan entrar milagros maravillosos. El Creador puede hacer cualquier cosa para nosotros. El Creador es una fuente infinita de positividad. Está allí para nosotros y quiere compartir con nosotros, pero sólo si se lo permitimos. Cuando nos conectamos con esta energía obtenemos milagros, maravillas y mente sobre la materia. Aunque veamos con nuestros ojos que la noche es oscura, en nuestra mente vemos que el sol está por salir. Si estamos abiertos a estar tranquilos y soltar sólo un poco, podemos recibir más de lo que jamás creímos posible.

Esta semana en tus meditaciones, siéntate en silencio, cierra los ojos y respira profundamente. Recordemos estas ilustres palabras de los sabios: Todo el mundo es un puente angosto, y el secreto de la vida es no tener miedo mientras lo cruzamos. Siéntate con calma, en silencio y permite que este mensaje penetre en tu mente. Luego, permite que esta sabiduría descienda a tu corazón. Deja que no sea sólo una creencia en tu mente, sino una certeza en tu corazón. Permite que la mano del Creador entre en tu vida al soltar el volante. Crea espacio, permítele a la Luz que entre y te dé todo lo que necesitas y los milagros y el amor que mereces. Permítete ser pequeño, como el Monte Sinaí, para que ocurran grandes cosas. Ve cómo el sol sale lentamente en el horizonte. Deja que su grandeza y poder te vuelvan humilde ante la belleza y la perfección de la Creación. Invita a tu vida la gran ayuda de esta Luz. El Creador te ama y sólo quiere lo mejor para ti.

A veces, para recibir la abundancia que el Creador desea compartir con nosotros, sólo necesitamos hacer un poco de espacio en nuestro corazón para que Él entre.