La meditación es la práctica que consiste en concentrar nuestra conciencia y despertarla aún más. En lugar de una mente vacilante que se parece a una vela que oscila con el viento, con la meditación aprendemos a permanecer quietos, a dirigir y orientar nuestra energía. Curiosamente, cuando la llama de la vela no oscila puede brillar con más intensidad. La meditación es un regalo de los sabios para ayudarnos en nuestro camino espiritual. Los sabios sabían que la vida tiene un modo de evitar que descubramos nuestro mundo interior y las fuerzas que residen allí. La meditación nos ofrece el silencio para escuchar nuestra voz interior y, a la larga, conectarnos con la chispa de Divinidad que está dentro de todos nosotros. Todos tenemos un tesoro interior, sin embargo, el mundo exterior puede crear suficientes distracciones como para hacernos ignorarlo o para que ni siquiera estemos conscientes de su existencia. Para mí, la espiritualidad siempre ha consistido en la revelación de nuestra propia Divinidad. La espiritualidad en sí es el reconocimiento de que todos nosotros en esta querida tierra compartimos una chispa divina en nuestro corazón. Tal y como dijo Ana Frank: “Sigo creyendo, a pesar de todo, que la gente es verdaderamente buena de corazón”. Esta semana el universo nos pide que concentremos nuestra atención en lo que es bueno y nos alejemos de la negatividad. Somos llamados a ver lo bueno, actuar con bondad y, más importante aún, no prestarles atención a los ruidos que evitan que revelemos nuestra Divinidad inherente. Al igual que la belleza de la flor de loto que florece en el barro, esta semana nuestros chakras superiores se abren mientras salimos de la negatividad que a menudo intenta impedir nuestro crecimiento.

Nuestra guía hacia la energía del cosmos esta semana es la historia de Balak. Aparece un nuevo personaje. Balak, el rey de otra nación, escuchó las victorias recientes y los milagros de los israelitas, y sabía que eran personas bendecidas. Dado que sintió que podía ser derrotado por los israelitas, ideó un plan para eliminarlos. Balak representa nuestro aspecto interior que odia las cosas que no entendemos o a las que les tenemos miedo. Muy a menudo, en lugar de aprender a integrarnos en el juego de la vida, lo rechazamos. Balak decidió recurrir al poder de un profeta negativo y hechicero maligno llamado Bilaam para que lo ayudara. Aunque Bilaam fuese negativo, tenía una voz interior y una conciencia de la Divinidad. No aceptó unir fuerzas con Balak al principio, pero al final aceptó ayudarlo. Ambos conspiraron para aniquilar a los israelitas, pero su plan no funcionó porque los israelitas tenían la protección del Creador. Cada vez que Bilaam intentaba maldecirlos con su magia, la maldición se convertía en una bendición. Bilaam estaba lleno de odio y era maligno, pero dentro de él estaba la Luz del Creador y no podía ignorarla. Bilaam luchó por revelar esta Luz ya que había permitido que el barro y el odio lo dominaran. Después de tres intentos fallidos de maldecir a los israelitas, Bilaam pasó por una transformación espiritual y al final los bendijo. Balak estaba furioso y rompió todo vínculo con él. Bilaam luchó y logró revelar su fuerza de amor, pese a su odio y maldad. A fin de cuentas, con la ayuda del Creador, pudo despertar su Luz interior para crear bendiciones en lugar de maldiciones. Esta es realmente una historia hermosa y poderosa. Un mensaje para todos nosotros.

Como siempre, la Torá es nuestro espejo. Es nuestra historia y nuestro futuro. Leemos sobre nosotros mismos. Esta semana podemos excavar en búsqueda de diamantes enterrados en nuestro corazón. Bilaam y Balak son como nosotros, pero afortunadamente, también lo es el Creador. La flor de loto florece a pesar del agua turbia de donde se encuentra. Sentimos miedo, celos y odio, pero podemos ver que esas características no nos sirven de nada. Debemos soltarlas si deseamos vivir la alegría y las bendiciones que el universo quiere otorgarnos. El odio es un veneno que tomamos esperando que la otra persona muera. Decidir soltar la negatividad es únicamente para nuestra propia conveniencia, aunque sintamos que tenemos buenas razones para aferrarnos a dicha negatividad. Si estamos dispuestos a concentrar nuestra energía en lo bueno que tenemos por dentro y en dejar de alimentarnos de la negatividad que está en el exterior, podremos crear un nuevo nivel más alto de conciencia. Tenemos este regalo de autorrealización esta semana y con él viene una miríada de bendiciones. El mundo es nuestro espejo. Si proyectamos amor y nos concentramos en él, creamos un mundo de amor. Nosotros somos los más beneficiados de nuestros propios actos bondadosos, incluso más que la persona a quien los dirigimos. En la vida hay decisiones que tomar, y sólo de nosotros depende el camino que escojamos recorrer. Todos deseamos ser felices y sentir paz y alegría. Si esta semana le pedimos al Creador que nos ayude a elegir el camino del amor, sé que recibiremos el apoyo y la fuerza para hacerlo.

Esta semana les recomiendo practicar la herramienta ancestral de la meditación. Busca una habitación tranquila en la que te sientas seguro. Enciende una vela y siéntate frente a ella. No cruces los brazos ni las piernas. Inhala y exhala lentamente varias veces. Cierra los ojos y viaja a tu interior. La llama de la vela está serena y brilla con intensidad. Sé más consciente de tu esencia. Tienes Divinidad dentro de ti. El amor late en tu interior. Comienza a despertar un amor por el mundo y por cada una de las almas que están en él. Las diferencias que hay entre nosotros no importan tanto como las similitudes.

Elige concentrarte en lo bueno que existe en el mundo y en tu interior. Recuerda que la Luz está en todas partes. Para conectarnos con ella sólo necesitamos reconocer que está allí, ya que hay una profunda verdad espiritual que impregna al cosmos esta y todas las semanas: cuando sólo ves lo bueno, sólo experimentarás cosas buenas.