Para muchos de nosotros, la vida puede ser a veces como la obra de Eugene O’Neill, Largo viaje hacia la noche. Los problemas pueden llegar a acorralarnos. La vida a veces puede parecer un desafío. Pero ¿qué nos hace continuar el viaje? Cada día nos levantamos para continuar una misión que es mucho más grande que nosotros mismos. Sí, la vida tiene sus altibajos, pero también puede brindarnos grandes recompensas. La chispa del Creador que cada uno de nosotros tiene en su interior y que anhela ser encendida nos proporciona la plenitud que buscamos en la vida. Tal y como mucha gente que ha conseguido fama o fortuna puede asegurar, esas cosas no les trajeron la felicidad que esperaban. Nuestra Tierra Prometida es el estado de ser como el Creador en todos Sus atributos de amor, compartir, generosidad y bondad. En ese estado vivimos una vida de paz, bendiciones y plenitud. Esta semana concluimos el mes de Cáncer y el cuarto libro de la Torá.

Nuestro viaje podría parecer un largo día, pero también un día que valió la pena. Nos hemos convertido en nuevas personas con corazones más grandes y una capacidad para obtener grandes cosas. Nos hemos acercado a la entrada de nuestra Tierra Prometida, independientemente de la forma que tenga para cada uno de nosotros. Esta semana damos esos pasos finales hacia la vida y el mundo que nos hemos ganado, merecemos y que se nos ha prometido desde hace tanto tiempo.

La orientación que el Creador nos da esta semana viene en forma de dos porciones de la Torá. Esta semana tenemos una porción doble llamada Matot-Maséi. Puede traducirse como “el viaje de la tribu”. En la actualidad, aunque no lo reconozcamos, somos las tribus de Israel. Somos los descendientes del pueblo sobre el que leemos cada semana y cuyo viaje continúa hasta el día de hoy. Al igual que los israelitas, seguimos recorriendo el viaje de la vida, seguimos aprendiendo y creciendo. Caminamos por el mundo descubriendo cómo cumplir nuestro destino que consiste en convertirnos en seres de amor y compartir. La tarea puede parecer simple, pero, incluso después de miles de años, seguimos siendo incapaces de llevarnos bien con nuestro prójimo. El viaje es auténtico y la meta no es fácil de alcanzar. No obstante, la Divinidad siempre nos acompaña a lo largo del viaje, nos guía, nos motiva y se asegura de que al final lleguemos a nuestra meta. Mientras leemos sobre los viajes de los israelitas, obtenemos la energía que necesitamos para continuar avanzando. En Maséi se mencionan 42 estaciones. Esta es una pista sobre el poder que está disponible para nosotros esta semana. La meditación de los kabbalistas, conocida como el Aná Bejóaj, está compuesta por 42 letras. Estas 42 letras son los cimientos del mundo y de nuestra vida. Esta semana recibimos la energía para tener control en nuestro viaje y de ese modo garantizar que lleguemos a nuestro destino. Un destino de plenitud, amor y paz. Cada año de nuestra vida recorremos un ciclo que nos acerca a la misión y el propósito de nuestra alma.

La historia de Matot-Maséi es nuestra historia. Continuamos el camino de la vida porque la meta lo vale. Al vivir cada día aprendemos que cuando elegimos el amor, este regresa a nosotros como un búmeran. Aprendemos que nos conviene actuar de manera generosa y cariñosa, ya que mientras más amor propaguemos por el mundo, mejor será el mundo para todos nosotros. Alcanzar nuestros sueños requiere más que trabajo duro, también implica una transformación interna. A lo largo del viaje, recibimos oportunidades para compartir y amar a nuestro prójimo. Nos damos cuenta de que la vida es mucho más dulce y el viaje es más agradable cuando elegimos darle la mano a otra persona en lugar de cerrarles el puño. Entramos en un espacio de plenitud duradera y paz cada vez que elegimos sonreír y abrir nuestro corazón al prójimo. Esta semana recibimos el impulso necesario para completar el viaje de la vida, hacia el hogar que nos espera.

Conviértete en el jefe de la tribu en tu meditación de la semana. Ponte en los zapatos del líder. Puede que muchos de quienes leen esto sean la única persona de su familia o círculo de amigos que está recorriendo un camino espiritual. En este sentido, eres un líder. Puedes enseñar con el ejemplo, elegir el camino del amor y la dignidad humana. Puedes mostrar el poder real que se encuentra en el amor y la bondad. Visualízate esta semana como el jefe de la tribu que guía su alma y la de los demás hacia el tiempo en el que la paz y el amor inundarán al mundo. Con energía renovada y optimismo, guías a quienes amas y a ti mismo hacia la vida de nuestros sueños. Una vida y un mundo en el que reine el amor, predomine la bondad, y el dolor y el sufrimiento sean una cosa del pasado. Esta es la tierra que nos han prometido. Es la tierra por la que vale la pena regresar a casa.