Hay un adagio que dice: “No mires solo el árbol, mira el bosque”. En la vida no siempre es fácil entender por qué las cosas ocurren de cierto modo. Ya hemos oído que Dios obra de maneras misteriosas. A menudo en la vida ocurren cosas que parecen inexplicables. Podríamos preguntarnos por qué les ocurren cosas malas a las personas buenas. Podríamos encontrarnos dudando sobre nuestra vida y el universo. Nos podríamos preguntar cuándo recibiremos cosas buenas por todas las acciones positivas que hemos realizado. Quizá hasta podríamos vivir grandes dificultades sin ninguna razón aparente. En estos momentos, me gusta recordar que la vida es como un hermoso tapiz. De cerca vemos un caos de color y patrones que crean una imagen desordenada y poco agradable. Pero cuando el tapiz es colgado en la pared y retrocedemos un poco, podemos ver finalmente la hermosa imagen que estuvo oculta. La vida es como este tapiz. Puede que consigamos un sinfín de personas aparentemente aleatorias e insignificantes. Nos sentimos parte de un infinito número de experiencias, buenas y malas, que en aquel momento no parecían tener razón de ser. Pero si lo deseamos, podemos ver nuestro pasado y apuesto a que vamos a poder ver cómo todo lo que vivimos tenía un propósito. Veremos por qué los sucesos se desarrollaron en nuestra vida de determinada manera. Cuando nos alejamos, podemos ver la organización divina en cada hilo de nuestra vida.

Esta semana, nuestra porción es Mishpatim. En esta encontramos a los israelitas justo después de la liberación de la esclavitud, el momento en el que recibían entendimiento sobre el funcionamiento del universo. El Creador, a través de Moshé, enseña cómo funciona el universo y el camino futuro que el Creador estableció para ellos. Después de haber vivido su gran renacimiento, los israelitas recibieron un manual de instrucciones para conectarse con los aspectos positivos de la vida. Moshé explica la importancia de tratar a los demás con dignidad humana y otras leyes universales adicionales sobre cómo tratarnos los unos a los otros.

Al igual que los israelitas, nosotros necesitamos el manual de instrucciones de la vida. Esta semana, lo recibimos. Recibimos esta sabiduría, conciencia y entendimiento superior de nuestro mundo.

Cuando éramos niños quizá escuchamos la regla de oro: “Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti”. De niños aprendimos a ser amables con los demás. Probablemente también aprendimos qué pasaba si no lo éramos. Si empujábamos a un compañero, quizá él nos empujaba también. A veces quizá nos empujaban sin razón alguna.

Nunca podemos ver realmente el panorama completo de la vida. A veces nos parece confusa la manera en la que ocurren las cosas. Pero si confiamos en que hay un plan de vida mayor, podemos reducir nuestros miedos y ansiedades sobre nuestra vida en este mundo. Cuando sabemos que el universo es sabio y compasivo, podemos actuar con certeza. Podemos llegar a saber que el Creador nos ama y todo lo que pone en nuestra vida, toda persona y circunstancia, es para nuestro beneficio y crecimiento.

Esta semana en tus meditaciones, imagina que flotas sobre el mundo y lo ves desde la distancia. La belleza de las blancas nubes que cubren los ricos verdes y profundos azules de la tierra y el mar. Ve la magnificencia de la Tierra que opera y brilla en el espacio. Ahora imagina tu lento descenso a la Tierra. A medida que te acercas, puedes observar cada vez más detalles. Finalmente, aterriza y sé consciente de los millares de plantas, animales, personas y muchísimas cosas que parecen no tener conexión alguna entre ellas. Pero recuerda cómo se veía todo desde arriba, cuando el mundo era sólo una hermosa y brillante bola verde y azul. Ahora piensa en tu propia vida. Tómate un momento para hacer introspección. ¿Estás enfrentando una difícil encrucijada? ¿Has sido herido por alguien? ¿No estás seguro de adónde te está llevando la vida? Inhala profundamente. Si puedes, ábrete a saber que el universo es sabio y compasivo. Aléjate y ve tu vida entera. Si puedes, ábrete a ver que cada persona, momento y experiencia que tuviste está conectada y contribuye con tu meta principal y el destino de tu vida. Si puedes, ábrete a confiar en que hay más alegría esperándote, ábrete a saber que lo que está ocurriendo ahora en tu vida sólo es para llevarte a alcanzar esa alegría. Si puedes, abre tu corazón y tu mente para saber que tu vida es como ese tapiz: está llena de muchas experiencias, gente y momentos que contribuyen con la hermosa vida que tienes.

Espero que cada uno de nosotros pueda abrirse a saber que somos queridos por el Creador, que todo lo que nos ocurre en la vida proviene del amor. De este modo, podemos vivir confiando y sabiendo que vendrán aún más bendiciones a nosotros. Podemos saber de corazón que, después de todo, es un maravilloso y equilibrado mundo.

La vida es verdaderamente bella.

Siempre con amor,

Karen