La luna llena ha acompañado a la humanidad durante toda su existencia. Antes de la aparición de la luz artificial, la oscuridad de la noche era vasta e impenetrable. Para los seres humanos, viajar de noche era peligroso y una inmersión en lo desconocido. Dependían de los períodos en los que la luna estaba más llena para realizar sus viajes. Una noche iluminada por un “sol de medianoche” se convertía en una compañera leal y confiable. La luna, en su punto más lleno o cerca de este, crea cierta magia para todos los seres en el mundo. Durante las lunas llenas se acelera el crecimiento de la vegetación, aumenta la reproducción en los humanos y en los animales, crece la fuerza de las mareas e incluso los bebés tienden a nacer. Además, la Kabbalah enseña que las almas justas se presentan durante la luna llena, ofrecen sabiduría y una conexión más profunda con los Mundos Superiores. El poder de la luz de la luna puede palidecer ante la majestuosidad e intensidad del gran sol, pero vivimos en un mundo de paradojas. Lo que parece insignificante y pequeño a menudo es de gran importancia. Nosotros los humanos representamos la inteligencia lunar, mientras que el Creador representa la solar. 

Nuestros cuerpos simbolizan la vasija y la luna, mientras que nuestra alma es el brillante sol que nos suministra espíritu y energía. Nosotros no producimos Luz propia, sólo canalizamos y reflejamos la energía de lo Divino. Se dice que podemos sobrevivir sin agua y alimento, pero no nos puede faltar la Luz del Creador ni una milésima de segundo. Esta semana, nosotros, vasija y cuerpos, somos elevados al nivel de completitud y unificación total. Nuestra vasija, que suele tener dificultades para albergar la energía de Divinidad, finalmente logra unirse a ella. Somos restaurados, completados y alcanzamos nuestro nivel más alto. Brillamos en la noche y alcanzamos nuestro mayor esplendor para convertirnos en el Sol de Medianoche.

Nuestro invaluable regalo de la semana es la famosa porción de la Torá llamada Pinjás. La porción de Pinjás es conocida por los kabbalistas como la porción definitiva de sanación. Esta semana y esta porción nos ayudan a sanar energía de todo tipo: física, emocional y espiritual. Es un regalo importante que nos da el universo sólo cuando comienza a acercarse el fin del calendario kabbalístico y podemos canalizar la energía de todo el año. La historia de Pinjás cuenta el relato de Pinjás (Fineas), el nieto de Aharón el Sumo Sacerdote, y su noble acto para salvar a los israelitas. Detuvo por sí solo y valientemente una plaga que se desarrolló entre ellos. Pinjás realizó acciones altruistas para salvar al pueblo y no pensó en las consecuencias que eso representaría para él. Actuó con virtud y nobleza pura. Activó la Luz de Compartir dentro de él, una Luz que está dentro de todos nosotros. Se fortaleció por completo y llevó Luz a la oscuridad. Este fenomenal sacrificio y acto de compartir le concedió que su nombre fuese el título de esta porción. Pinjás nos mostró el camino para hacer lo mismo a fin de crear sanación y restauración en todos los niveles de nuestro ser. Mientras la historia continúa, leemos que Moshé nombra a su sucesor. El Creador le informó a Moshé que no entraría con los israelitas a la Tierra Prometida y que necesitaba nombrar a un nuevo líder. Yehoshúa fue asignado como el nuevo sucesor y Moshé le transfirió su energía de liderazgo.

Esta porción nos ofrece la revelación completa y la madurez de nosotros, la vasija. Esta semana, al vivir los últimos días del mes lunar de Cáncer, en el que somos regidos por la luna, la energía de todo el año y todo nuestro trabajo es canalizado hacia nuestro ser. Ahora es nuestro momento para brillar intensamente en la noche como la vasija y la luna. Este es nuestro momento para activar al Creador que llevamos por dentro y actuar sólo con dignidad humana y bondad amorosa. De este modo podemos ser como el sol y regir de igual manera en el cielo. Después de un ciclo anual de trabajo espiritual finalmente podemos albergar la energía del Creador e irradiar nuestro esplendor. Con esto podemos experimentar la gama entera de Divinidad para recibir la sanación suprema. Somos nutridos, restaurados y revitalizados como nunca antes. Nuestro cuerpo recibe la ayuda para renovarse y nuestro espíritu quebrantado es recompuesto. Esta es una semana en la que estudiantes de Kabbalah de todo el mundo hacen un esfuerzo adicional para conectarse con esta porción debido a la invaluable y beneficiosa energía que esta ofrece.

Esta semana en tu meditación, visualízate completo y lleno, conectado totalmente con el maravilloso amor del Creador. Al paso que transformamos nuestras acciones egoístas en altruismo, beneficencia verdadera y sacrificio por los demás, nos llenamos de las bendiciones cósmicas de la Luz, el amor y la poderosa fuerza de la Divinidad. Se sanan todas las heridas. Se reparan los corazones rotos. Se renueva nuestro frágil espíritu. Se nutre nuestro cuerpo y recibe la energía para sanar. Brillamos en la noche, regimos como el sol en el cielo. Al igual que una pequeña vela, podemos iluminar la habitación oscura que es el mundo, eliminar el caos, el odio, los miedos y las lágrimas de la faz de la tierra. Nos volvemos una nueva fuente de amor y bondad para el mundo y todos sus habitantes que con tanta premura la necesitan. Es nuestro momento de brillar. Somos el Sol de Medianoche.