Ya lo he dicho antes, puede ser agradable sentarnos en la cumbre de una montaña y meditar, pero esa no es la verdadera razón por la que estamos aquí. El mundo está lleno de gente que necesita nuestra mano. Ya que cuando un niño tiene hambre, debemos alimentarlo. Cuando un amigo necesita ayuda, debemos actuar. No importa cuán hermosas sean nuestras intenciones, si no las manifestamos al mundo, se vuelven inútiles. Diariamente tenemos cientos de oportunidades ante nosotros para que nos ayudemos entre sí. A veces, somos nosotros quienes debemos ofrecer esa mano. Y otras veces, nosotros necesitamos esa mano amiga.

Esta semana, podemos tomar lo que tenemos en nuestra mente y sentimos en nuestro corazón para integrarlo más en nuestra vida diaria, donde nuestras acciones espirituales pueden hacer mucho bien a los demás y al mundo.

En Vayejí, Yaakov bendijo a sus hijos y nietos. Puso las manos en sus cabezas para activar y canalizar su energía. Nosotros también tenemos el poder para bendecir al convertirnos en una bendición en la vida de los demás. Nosotros también tenemos la capacidad de bendecir a la gente en nuestra vida que necesita ayuda con tan sólo mostrarle un poco más de amor.

En esta porción también encontramos la desaparición física de Yaakov y Yosef. Yaakov y Yosef fueron carrozas de poderosa energía y ambos se entregaron a lo largo de su vida. La vida está llena de momentos en los que debemos pedir la fuerza y el coraje para vivir la sabiduría de nuestro corazón. Quizá no siempre sea fácil, pero el esfuerzo que invertimos en nuestras prácticas espirituales seguramente regresará a nosotros duplicado y triplicado. Este mundo nos da oportunidades cada día para convertir la esencia de nuestro corazón en algo real que puede verse y mantenerse, algo que puede durar aun después de que dejemos este mundo.

Esta semana, en tu meditación, serénate y siente al mundo a tu alrededor. Sé sensible a todas las oraciones que son enviadas a los Cielos. El mundo está lleno de oportunidades para compartir. El mundo está lleno de corazones rotos por reparar y manos que buscan ayuda. ¿Quién a tu alrededor está pasando quizá por un momento difícil? Tal vez llevarle una taza de té una mañana le alegre mucho el día. Probablemente conoces a alguien a quien le ayudaría recibir una llamada o un mensaje de texto que diga: “Te quiero. Estoy pensando en ti. Estoy aquí para ti”.

Amigos míos, el mundo está muy frágil hoy en día. Actuemos de acuerdo a nuestro corazón. Mantengámonos abiertos a las necesidades de los demás y seamos conscientes de que sus necesidades son tan reales e importantes como las nuestras. Esta semana, si lo intentamos, podemos ser como la mano de Dios para otra persona, una mano que desde arriba tiene el poder de cambiarlo todo para mejor. Y apuesto a que si estamos dispuestos a intentar ayudar a bendecir a los demás, seguramente veremos aparecer una bendición en nuestra vida.

Con amor,

Karen