Cuando se trata de meditación, a menudo se nos pide que cerremos los ojos y busquemos el silencio. ¿No es curioso que cerremos los ojos cuando queremos “ver” más y hagamos silencio cuando queremos escuchar más? Ocurre así porque nuestras respuestas están en el interior y no en el exterior. El universo interior es mucho más grande que el exterior. La divinidad de nuestra alma verdaderamente nos da todas las respuestas. Nuestra tarea es aprender a silenciar y eliminar las fuerzas externas que nos impiden hacer introspección. El ruido exterior puede distraernos e incluso evitar que escuchemos la hermosa música interior.

Esta semana, realizamos el viaje interior y el recorrido menos transitado. Viajamos hacia dentro, lugar en donde reside nuestro mayor poder. Si podemos deshacernos de las muchas distracciones del exterior que a menudo no ofrecen soluciones reales, podemos escuchar nuestra voz interna y encontrar las soluciones que buscamos.

Nuestra porción de la semana es Qui Tisá. Finalmente, el Tabernáculo está por ser terminado. 

Moshé deja a los israelitas para conectarse y hablar directamente con el Creador. Llegamos a un punto elevado del viaje espiritual de los israelitas. En este momento, Moshé recibe toda la información y energía que el Creador le dio: la Torá y los Diez Enunciados. Los israelitas tuvieron una unión completa con el Creador, tan poderosa que, por un momento, la muerte fue eliminada de la Tierra. Los israelitas se conectaron con su chispa divina interior. No tenían límites, tenían todas las respuestas y se sentían en paz. Sin embargo, los israelitas seguían teniendo la tentación de ver hacia el exterior. Debido al miedo de que Moshé los hubiese abandonado, los israelitas, llenos de pánico, cometieron el error de dirigirse al exterior en lugar de al interior. Crearon un ídolo de oro para reemplazar a Moshé. Al hacerlo, provocaron que se redujera bastante la energía que habían recibido y, como resultado, rompieron su conexión con el Creador. Moshé regresó posteriormente y, con la ayuda del Creador, purificó a los israelitas y reestableció su conexión.

No sólo los israelitas buscaron una solución instantánea a sus problemas cuando las cosas se pusieron feas. Todos tenemos la tendencia a buscar a alguien que nos salve, una píldora que nos cure o una solución de alguien que consideramos más inteligente. Pero al igual que los israelitas lograron estar en unidad con el Creador, con la ayuda del universo esta semana nosotros también podemos hacer introspección y conectarnos con nuestra propia chispa divina y omnisciente. Si estamos dispuestos a hacerle espacio, la conexión que los israelitas tuvieron con el Creador puede ocurrir en nuestra vida hoy. Dentro de cada uno de nosotros yace todo lo que alguna vez necesitaremos. Dentro de nosotros hay un tesoro de regalos. Adentro encontramos las respuestas que buscamos, las soluciones que necesitamos y la valentía para enfrentar nuestros miedos.

A veces sólo necesitamos apartar todas las distracciones para poder encontrarla.

Esta semana en tus meditaciones, busca un lugar tranquilo y cierra los ojos. Haz introspección. Respira profunda y lentamente. Sé consciente de la chispa divina del Creador que está dentro de ti. Conéctate con tu Luz interior. Siente la gran riqueza que llevas dentro.

Y si haces una pregunta y escuchas con suficiente atención, apuesto a que escucharás una respuesta.